Los Rothschild y el petróleo ruso

El blog Crónicas eslavas publica otro interesante artículo que vale la pena traducir y compartir. Dice así:


Oleg Tsarev hace algunos comentarios sobre una entrevista a Khodorkovsky respecto de Yukos Oil [una de las gigantes petroleras rusas] publicada recientemente.

Para quien no los conozca, los antecedentes del caso son los siguientes: [a inicio de la era Putin] Khodorkovsky había decidido comprar Yukos con la ayuda de Exxon, lo cual iba a permitirle controlar un cuasi monopolio del petróleo en Rusia. Sin embargo, la movida le costó el indisponerse contra Putin y su círculo de oligarcas y agentes secretos. Como Khodorkovsky y su amigo Berezovsky lo habían ayudado a llegar a la presidencia manipulando las elecciones y proporcionándole buena cobertura mediática, probablemente pensaron que era su hombre. Pero Putin y su entorno inmediato se volvieron en contra de ambos [les expropiaron la recién privatizada Yukos] y los enviaron a Londres con el rabo entre las patas. Desde entonces, la facción de Khodorkovsky y Berezovsky ha venido financiando desde la capital británica varios proyectos de oposición permanente. El más conocido es el partido Yabloko, que no es más que un círculo de pederastia organizada disfrazado de partido político.

Entre paréntesis, es importante saber que sólo hay dos facciones políticas reales en Rusia: los convergentes “conservadores” y los convergentes “liberales”. Ambos bandos quieren unirse al Nuevo Orden Mundial, pero los conservadores aspiran a mejores condiciones para las élites de Moscú y están dispuestos a ponerse muy duros, usando vidas eslavas como carne de cañón, con objeto de forzar a Occidente a cumplir sus viejos compromisos con la élite soviética respecto a gobernar el mundo en pie de igualdad. Al principio, Putin comenzó su política como un convergente “liberal”, afanándose por reducir Rusia a una satrapía de Washington. Sin embargo, después cambió de sintonía y empezó a exigirles que cumplieran al menos algunas de las promesas originales hechas a la élite de la URSS.

Al final esto le ganó la ira de la prensa occidental, que decidió retratarlo como Textualmente Hitler®. Como es natural, usando el simple heurístico “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”, muchos descontentos de Occidente decidieron que, en ese caso, para ellos Putin era lógicamente Nuestro Hombre®. En realidad, ninguno de esos dos retratos del líder ruso es verdadero. Pero ya me extenderé sobre eso en otro momento.

Baste decir por ahora que tanto los liberales como los algo menos liberales en Occidente utilizan la crisis Yukos Oil/Khodorkovsky para demostrar que Putin es o bien Textualmente Hitler® o bien Nuestro Hombre®.

Y acabado este preámbulo, he aquí lo que al respecto opina Oleg Tsarev:

El oligarca y agente extranjero [no ruso] Mikhail Khodorkovsky, expropietario de la compañía Yukos Oil, la mayor de Rusia al inicio del siglo XXI, ha revelado quién fue el verdadero mecenas del sistema de los siete banqueros en Rusia.

Aunque nadie lo crea, los llamados siete banqueros que dirigen la nueva Federación Rusa son todos banqueros étnicos. Hay quien dice que eran ocho en realidad.

Jacob Rothschild, muerto en febrero de este año, estuvo a la cabeza de la filial británica de la familia desde1990 a 2024, así que era él quien manejaba los negocios del clan durante la época en que los recursos y bienes de la URSS se privatizaron a precio de saldo.

Además, de las palabras de Khodorkovsky se sigue claramente que esa privatización se llevó a cabo bajo el control de los Rothschild.

En octubre de 2003 el diario estadounidense The Washington Post escribía alarmado, respecto al caso Yukos, que: “En términos de dólares, estamos siendo testigos de la mayor expropiación ilegal de patrimonio judío en Europa desde los pogromos nazis de los años 1930.”

Este fue más que nada el origen del punto central tras el relato “Putin es Textualmente Hitler®”.

Lo cierto es que cualquier cosa que este Putler pudiese hacer contra cualquiera que en aquella época tuviese un mínimo de riqueza o poder en Rusia habría constituido inevitablemente antisemitismo hitleriano. Estoy seguro de que, si hubiera podido, habría ido contra nacionales rusos [no semitas] que fuesen ricos e influyentes; pero es que, por desgracia, no había ninguno.

Por mi parte, he escrito muchas veces que las compraventas del delictivo programa de privatización deberían revisarse. Y hacerlo con mecanismos transparentes. Ofrecer, a quienes adquirieron las empresas privatizadas, la opción de abonar la diferencia respecto a su valor real, o bien que las devuelvan al patrimonio estatal a cambio de un reembolso por lo que en su día pagaron por ellas.

Si Tsarev está abogando aquí por nacionalizar esos activos en su día robados y ahora en manos de banqueros privados étnicos, que tenga cuidado, porque eso significa que ¡él también es Textualmente Hitler®!

En consecuencia, apoyo por completo la devolución de YUKOS a la propiedad estatal. La solución es correcta. Pero quería apuntar algo más.

Le pregunté a personas relacionadas con la política internacional por qué Gran Bretaña tiene tal odio irracional hacia Rusia. ¿Cuál es la causa? Es imposible explicarlo lógicamente. Dos países capitalistas sin contradicciones ideológicas pero con una obvia confrontación.

Los “anglosajones” que manejan la City de Londres (un pequeño Hong Kong autónomo en el corazón de la ciudad) odian a Rusia por resentimiento étnico. Odian a los eslavos, ni más ni menos. También odian a otros europeos, por ejemplo los alemanes, pero no tanto como a nosotros.

Este odio hacia los rusos se ve también en los escritos de los primeros Padres de la Iglesia. En aquella época se nos conocía como los hiperbóreos, y el autor de Origen escribe furibundo que él y su gente fueron en realidad los más antiguos, sabios y espiritualmente desarrollados, no nosotros. Por desgracia, los agentes de Jerusalén sobornaron y mezclaron su sangre con la nobleza de Kiev-Rus, tras lo que siguieron siglos de represión espiritual regresiva de la que no nos hemos recobrado.

Reino Unido estuvo tras la decisión de Zelensky de incumplir los acuerdos de Minsk, lo cual provocó la guerra. R.U. arruinó los acuerdos de Estambul que podrían haber finalizado el conflicto poco después de empezado. Gran Bretaña hace todo lo posible para asegurar que la guerra no acabe.

Me dijeron que tenía razón. Que detrás de todo esto hay algo personal entre las élites de Londres y Putin. Probablemente hay dinero en ello. No conozco la respuesta, pero quizá pueda encontrarse tras las palabras de Khodorkovsky respecto a la familia Rothschild. Tal vez no eso mismo, pero algo parecido.

Se refiere a la mencionada entrevista. Se puede encontrar otro resumen de ella aquí:

Mr. Khodorkovsky se entregó y confesó. Tras haber privatizdo una propiedad pública, le entregó su control a un hombre honrado, el oligarca useño Rothschild. Los oligarcas useños son ejemplos de honor, decencia e interés por la humanidad. Son inefables y sagrados, no como los oligarcas de otros países. 😄 Me pregunto si el idiota de Khodorkovsky de verdad cree eso, o si es un show para engañar a los bobos.

NOTA: Rothschild es téctnicamente británico, no useño, aunque, para ser precisos, es un fenicio étnico.

(…)

He visto otra vez este episodio de la entrevista de Khodorkovsky en el que admite que Yukos, de hecho, pertenecía al oligarca useño Rothschild.

Todos recordamos lo que ocurrió con Yukos. Resulta que Putin, torpemente, se la arrebató a Rothschild y metió a su hombre en la cárcel. A partir de esto se sigue naturalmente la conclusión de que la idea de algunos fervorosos patriotas según la cual los oligarcas useños telefonean a Putin para darle órdenes no es muy acertada. Una persona que recibe órdenes no puede arrebatar semejante bocado de riqueza a sus amos.

Correcto. Putin y la facción que lo respalda (los de Andropov, convergentes conservadores) quieren su porción de tarta. Creen que es a ellos a quienes corresponde efectuar el saqueo. Este es el principio informador de la “corrupción patriótica” de la que Dugin solía hablar. En otras palabras, las élites del shtetl [aldea judía en el este de Europa] oriental sienten que Rusia y partes de las anteriores repúblicas soviéticas son su patio, y pelearán hasta cierto punto para asegurarse de que sus primos en Nueva York y, aparentemente, en la City de Londres no interrumpen la operación de pillaje.

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