El nazismo es irrepetible

(Imagen de https://www.thetimes.co.uk/article/how-mi5-medals-duped-british-nazis-bj6v3rzcm)

Según yo lo entiendo, el nazismo fue la combinación única de un quién, un dónde y un cuándo: Adolf Hitler y la Alemania humillada y depauperada tras la PGM. Fuera del marco que formaron esos tres elementos, no puede haber nazismo ni, por consiguiente, tampoco nazis. De ningún modo. Leyendo el apartado que la Enciclopedia Británica dedica a ese término (y es la fuente más objetiva que he encontrado), no quedan dudas respecto a esta conclusión: el nazismo es irrepetible, pues acabó para siempre con la muerte de su líder y la desaparición de las circunstancias históricas en las que surgió. Ni siquiera en Alemania puede perdurar nazismo alguno, porque aunque la nación alemana sigue existiendo, Hitler y los años 1930 quedaron ya muy atrás. Así que hablar de nazis contemporáneos es tan absurdo como hablar de aztecas, güelfos o almorávides contemporáneos.

Ahora alguien podrá argumentar: “Pero el marxismo también fue el fruto de una persona, un lugar y un momento, y sin embargo sigue existiendo.” Bueno; me parece a mí que no. Primero porque el marxismo no estaba tan íntimamente ligado a Marx como el nazismo lo estuvo a Hitler. Segundo porque, básicamente, era una teoría económica enfocada no sólo a Rusia, sino susceptible y con aspiración de ser exportada, en su momento, a muchas otras naciones, mientras que el nazismo, por definición, se circunscribía prácticamente a Alemania y a la raza aria. Y tercero porque, en el mundo de hoy, el auténtico marxismo está obsoleto y es totalmente irrealizable (suponiendo que fuese realizable alguna vez); incluso en China o en Corea del Norte. Quienes hoy día se llaman a sí mismos marxistas, sobre todo en Occidente, probablemente no saben de lo que están hablando.

Y es por eso que soy contrario a usar el epíteto “nazi” para referirse a personas o ideologías actuales. A fuerza del obligatorio y trillado odio (justificado, sin duda, pero inducido) hacia el régimen de Hitler y las vilezas perpetradas durante el 3er Reich, la palabra “nazi” se ha convertido ya en un cliché para calificar -habitualmente con un tinte político- ideas de tipo supremacista, racista, anticomunista, xenófobo, antidemócrata, dictatorial, autocrático, etc.; cuando no en un puro y simple insulto que escupirle a alguien a la cara, como “hijoputa” o “cabrón”. Habida cuenta de que, a lo largo de las últimas décadas (y gracias, preciso es decirlo, a una de las más activas, extendidas y exitosas campañas propagandísticas de la historia), el tío Adolf ha llegado a personificar todo lo que es despreciable, inhumano, cruel, odioso y supremo exponente de la maldad, hoy en día es demasiado fácil y tentador coger la palabra “nazi” y arrojársela a cualquiera al que queramos ofender. Pero por muy despiadado, xenófobo, salvaje o brutal que sea alguien, eso no lo convierte en un nazi, ni mucho menos. La sobreutilización de esta palabra empobrece nuestro vocabulario, merma nuestra habilidad verbal, oscurece nuestro discurso y pone de manifiesto nuestro confuso pensamiento, si no es que nada en la pura ignorancia. A base de tanto usarla contra cualquiera que no comparta nuestra ideología (generalmente, pero no sólo, contra gente conservadora), ha quedado casi por completo desprovista de su significado original, hasta el punto de que algunos diccionarios, bajo esa entrada, incluyen acepciones del tipo: “Que tiene actitudes o ideas parecidas a las del nacionalsocialismo”, o incluso simplemente: “Persona muy dominante, dictatorial o intolerante”. Quizá en el futuro ésta se convierta en la acepción principal, si no única, de la palabra. Prepárese, lector, a ser llamado “nazi” más de una vez en su vida… si es que no se lo han dicho ya.

Y también es por eso que no llegué a comprar el pretexto de Putin respecto a que uno de los objetivos de su operación militar en Ucrania es el de “desnazificar” dicho país. Entiendo, desde luego -o al menos eso creo-, por qué ha dicho eso, pero aun así no lo apruebo. Teniendo en cuenta el colosal y nunca antes visto número de víctimas, la mayoría eslavos rusos, que la URSS hubo de sufrir luchando durante la SGM contra los (verdaderos) nazis, creo que Putin usa esa expresión para llegar a los sentimientos de su gente y obtener su apoyo incondicional. Pero, aun así, está mintiendo, porque actualmente no hay nazis en Ucrania (ni en parte alguna); y él lo sabe. A menos, claro está -y esta es una posibilidad que no deberíamos descartar por completo-, que lo que él quiere decir en realidad es “desneonazificar” Ucrania, purgarla de neonazis; en cuyo caso pienso que debería haberlo especificado así.

Pero, entonces, ¿hay neonazis en Ucrania? Bueno… en esta ocasión no podemos recurrir a la prestigiosa Enciclopedia Británica, ya que en ella no hay ninguna entrada para tal término. De hecho, ninguno de los varios recursos que he consultado en internet -salvo la histórica y políticamente sesgada Wikipedia- dice nada concluyente al respecto. El DRAE define al neonazismo como: “Movimiento político e ideológico […] que reivindica las doctrinas y prácticas del nazismo”. Es un punto de partida, aunque bastante incompleto. En cuanto a la Wiki, el concepto es prácticamente inabarcable: el neonazismo comprendería los “movimientos sociales o políticos de extrema derecha que buscan revivir e implementar la ideología del nazismo”; pero ya he explicado cómo, en realidad, el nazismo es irrepetible por ser inherente a una situación histórica que también lo es, así que esa definición tampoco nos ayuda mucho. Pero si continuamos leyendo esa fuente, encontraremos que dicho movimiento -dice- “toma prestados elementos de la doctrina nazi, incluyendo el ultranacionalismo, el ultraconservadurismo, el nacionalismo étnico, el racismo, la xenofobia, el antieslavismo, el capacitismo, la homofobia, la transfobia, el antiziganismo, la islamofobia, el antisemitismo, el anticomunismo y el antifeminismo”. Es decir, una incoherencia total, redactada además -resulta evidente- para poder condenar cualquier rasgo ideológico que no les guste a los siempre políticamente correctos redactores de la Wikipedia. Y digo incoherencia porque la doctrina nazi (cuyos elementos tomaría prestados el neonazismo) no incluía, por ejemplo, ni el ultraconservadurismo, ni el capacitismo, ni la transfobia, ni el antiziganismo ni el antifeminismo, según la correspondiente entrada en la propia Wiki para el nazismo. De hecho, se puede comprobar la escandalosa vastedad de esta definición sin más que observar la cantidad de países que albergan o han albergado organizaciones neonazis: 39, ni más ni menos. Entre ellos, por supuesto, Rusia y Ucrania. Huelga decir que no los he leído todos; pero he observado un detalle curioso: el apartado que le dedican al neonazismo ucraniano es el segundo más largo de todos. Cabría inferir, por tanto, que si hay un país con un movimiento neonazi, aparte de Alemania, ese país es Ucrania.

(Imagen de https://www.sott.net/article/300315-Azov-Battalion-NAZI-ideology-NATO-standards)

Aun así, esto no me hace preferir el epíteto “neonazi” sobre el de “nazi”. Si me apuran, casi es peor, a causa de su inabarcable amplitud. Desde luego el regimiento Azov ucraniano (junto con el Aidar y alguno que otro más) puede encajar perfectamente en la vasta definición de “neonazi”; pero eso significa muy poco: estoy seguro de que si yo mañana fundase un partido político, se me podría incluir también en la lista, porque sería un partido, como poco, ultraconservador, anticomunista y antiziganista.

No, no. En mi opinión, nada de esto es apropiado. Hay palabras más adecuadas para denominar esos conceptos. Si siente uno la imperiosa necesidad de recurrir al hombre del saco y evitar a la vez un anacronismo, puede usar derivados como “filonazi” o “nazistoide”, por ejemplo. Abordando el tema desde un punto de vista algo más honesto podría usarse la palabra “fascista”, que es menos anacrónica y denomina una ideología o movimiento no especialmente ligado a un personaje y país concretos (algo parecido a lo que ocurre con “marxista”). Pero, para darles nombre a las cosas, en realidad yo soy partidario de usar las palabras precisas que tenemos, y de las que en este caso no hay escasez. El regimiento Azov y otros grupos paramilitares ucranianos son unidades extremadamente radicalizadas -si no fanatizadas- en cuyas filas milita una gran cantidad de brutales, sádicos y desalmados torturadores y verdugos; descerebrados que probadamente han perpetrado, entre otros inenarrables crímenes, la quema de personas vivas, la masacre de ucranianos rusohablantes y el castrado sistemático de prisioneros de guerra rusos; y así es como debería llamárselos: no nazis, sino asesinos y carniceros. Apelar a los sentimientos históricos de los rusos es legítimo por parte de Putin, pero si aspiraba a sonar más creíble en el extranjero, creo que, en lugar de “desnazificar”, debería haber dicho “descriminalizar”. Ese sería, a mi entender, el punto sobre el que hacer hincapié y el que podría ayudar a justificar su operación especial.

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